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Anhelo por la casa de Dios
Al músico principal; sobre Gitit. Salmo para los hijos de Coré.
841
¡Cuán amables son tus moradas,
oh Jehová de los ejércitos!
2
Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová;
Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
3
Aun el gorrión halla casa,
Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,
Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,
Rey mío, y Dios mío.
4
Bienaventurados los que habitan en tu casa;
Perpetuamente te alabarán.
[Selah]
5
Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,
En cuyo corazón están tus caminos.
6
Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente,
Cuando la lluvia llena los estanques.
7
Irán de poder en poder;
Verán a Dios en Sion.
8
Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración;
Escucha, oh Dios de Jacob.
[Selah]
9
Mira, oh Dios, escudo nuestro,
Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
10
Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.
Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,
Que habitar en las moradas de maldad.
11
Porque sol y escudo es Jehová Dios;
Gracia y gloria dará Jehová.
No quitará el bien a los que andan en integridad.
12
Jehová de los ejércitos,
Dichoso el hombre que en ti confía.
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