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Cántico de liberación de David
(Sal. 18 título, 1-50)
221
Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl.
2
Dijo:
Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador;
3
Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio;
Salvador mío; de violencia me libraste.
4
Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado,
Y seré salvo de mis enemigos.
5
Me rodearon ondas de muerte,
Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
6
Ligaduras del Seol me roderaron;
Tendieron sobre mí lazos de muerte.
7
En mi angustia invoqué a Jehová,
Y clamé a mi Dios;
El oyó mi voz desde su templo,
Y mi clamor llegó a sus oídos.
8
La tierra fue conmovida, y tembló,
Y se conmovieron los cimientos de los cielos;
Se estremecieron, porque se indignó él.
9
Humo subió de su nariz,
Y de su boca fuego consumidor;
Carbones fueron por él encendidos.
10
E inclinó los cielos, y descendió;
Y había tinieblas debajo de sus pies.
11
Y cabalgó sobre un querubín, y voló;
Voló sobre las alas del viento.
12
Puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí;
Oscuridad de aguas y densas nubes.
13
Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes.
14
Y tronó desde los cielos Jehová,
Y el Altísimo dio su voz;
15
Envió sus saetas, y los dispersó;
Y lanzó relámpagos, y los destruyó.
16
Entonces aparecieron los torrentes de las aguas,
Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo;
A la reprensión de Jehová,
Por el soplo del aliento de su nariz.
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