Jesús sana a la suegra de Pedro
(Mc 1.29-31; Lc 4.38-39)
San Mateo 8
14Jesús fue a casa de Pedro, donde encontró a la suegra de este en cama y con fiebre.
15Jesús tocó entonces la mano de ella, y la fiebre se le quitó, así que ella se levantó y comenzó a atenderlo.
Jesús sana a muchos enfermos
(Mc 1.32-34; Lc 4.40-41)
16Al anochecer llevaron a Jesús muchas personas endemoniadas; y con una orden expulsó a los espíritus malos, y también sanó a todos los enfermos.
17Esto sucedió para que se cumpliera lo que anunció el profeta Isaías, cuando dijo: "Él tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades."
Para seguir a Jesús
(Lc 9.57-62)
18Jesús, al verse rodeado por la multitud, dio orden de pasar al otro lado del lago.
19Entonces se le acercó un maestro de la ley, y le dijo:
--Maestro, deseo seguirte a dondequiera que vayas.
20Jesús le contestó:
--Las zorras tienen cuevas y las aves tienen nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza.
21Otro, que era uno de sus discípulos, le dijo:
--Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.
22Jesús le contestó:
--Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.
Jesús calma la tormenta
(Mc 4.35-41; Lc 8.22-25)
23Jesús subió a la barca, y sus discípulos lo acompañaron.
24En esto se desató sobre el lago una tormenta tan fuerte que las olas cubrían la barca. Pero Jesús se había dormido.
25Entonces sus discípulos fueron a despertarlo, diciéndole:
--¡Señor, sálvanos! ¡Nos estamos hundiendo!
26Él les contestó:
--¿Por qué tanto miedo? ¡Qué poca fe tienen ustedes!
Dicho esto, se levantó y dio una orden al viento y al mar, y todo quedó completamente tranquilo.
27Ellos, admirados, se preguntaban:
--¿Pues quién será este, que hasta los vientos y el mar lo obedecen?
Los endemoniados de Gadara
(Mc 5.1-20; Lc 8.26-39)
28Cuando Jesús llegó al otro lado del lago, a la tierra de Gadara, dos endemoniados salieron de entre las tumbas y se acercaron a él. Eran tan feroces que nadie podía pasar por aquel camino;
29y se pusieron a gritar:
--¡No te metas con nosotros, Hijo de Dios! ¿Viniste acá para atormentarnos antes de tiempo?
30A cierta distancia de allí había muchos cerdos comiendo,
31y los demonios le rogaron a Jesús:
--Si nos expulsas, déjanos entrar en esos cerdos.
32Jesús les dijo:
--Vayan.
Los demonios salieron de los hombres y entraron en los cerdos; y al momento todos los cerdos echaron a correr pendiente abajo hasta el lago, y allí se ahogaron.
33Los que cuidaban de los cerdos salieron huyendo, y al llegar al pueblo comenzaron a contar lo sucedido, todo lo que había pasado con los endemoniados.
34Entonces todos los del pueblo salieron a donde estaba Jesús, y al verlo le rogaron que se fuera de aquellos lugares.
Los holocaustos Levítico 1
1El Señor llamó a Moisés desde la tienda del encuentro, y le dijo lo siguiente:
2"Habla con los israelitas y diles que cuando alguno me traiga ofrendas de animales, me las deberá traer de su ganado o de su rebaño.
3"Si el animal que ofrece en holocausto es de su ganado, tendrá que ser un toro sin defecto. Para que le sea aceptado, deberá ofrecerlo en presencia del Señor a la entrada de la tienda del encuentro,
4poniendo la mano sobre la cabeza del animal. Así el animal le será aceptado para obtener el perdón de sus pecados.
5Degollará el toro en presencia del Señor; luego los hijos de Aarón, los sacerdotes, ofrecerán la sangre, y después rociarán con ella los costados del altar que está a la entrada de la tienda del encuentro.
6El que presenta el animal en holocausto le quitará la piel y lo cortará en pedazos,
7y los sacerdotes harán fuego sobre el altar y acomodarán la leña
8para poner sobre ella los pedazos cortados del animal y la cabeza y la grasa de los intestinos.
9El que presenta el holocausto deberá lavar con agua las vísceras y las piernas del animal, y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar como ofrenda quemada de aroma agradable al Señor.
10"Si el animal que ofrece en holocausto es de su rebaño de ovejas o de cabras, tendrá que ser un macho sin defecto,
11y lo deberá degollar al lado norte del altar, ante el Señor. Los hijos de Aarón, los sacerdotes, rociarán con la sangre del animal los costados del altar;
12luego se cortará el animal en pedazos, y el sacerdote pondrá los pedazos cortados sobre la leña que arde en el altar, junto con la cabeza y la grasa de los intestinos.
13Luego, el que presenta el holocausto deberá lavar con agua las vísceras y las piernas del animal, y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar como ofrenda quemada de aroma agradable al Señor.
14"Si el animal que ofrece en holocausto en honor del Señor es un ave, tendrá que ser una tórtola o un pichón de paloma.
15El sacerdote ofrecerá el ave en el altar: le arrancará la cabeza y quemará el ave sobre el altar después de exprimir su sangre en un costado del altar.
16Le quitará el buche y su contenido, y lo echará hacia el lado oriente del altar, o sea en el lugar de la ceniza;
17luego partirá el ave en dos, tomándola por las alas, pero sin separar las dos partes, finalmente quemará el ave sobre la leña del altar como holocausto, como ofrenda quemada de aroma agradable al Señor.
Las ofrendas de cereales Levítico 2
1"Cuando alguno traiga al Señor una ofrenda de cereales, deberá traer harina de la mejor calidad, sobre la cual echará aceite e incienso;
2luego la llevará a los hijos de Aarón, los sacerdotes, y uno de ellos tomará un puñado de harina con aceite, junto con todo el incienso, y lo quemará sobre el altar como ofrenda quemada de recordación, de aroma agradable al Señor.
3Y la porción restante de la ofrenda, que es una porción muy sagrada entre las ofrendas que se queman en honor del Señor, será para Aarón y sus descendientes.
4"Cuando presentes una ofrenda de cereales cocida al horno, preséntala de tortas de la mejor harina amasadas con aceite, pero sin levadura, o de hojuelas sin levadura rociadas de aceite.
5"Si tu ofrenda es de cereales, cocinada en sartén, tendrá que ser de la mejor harina, amasada con aceite y sin levadura;
6la partirás en pedazos y le rociarás aceite, pues es ofrenda de cereales.
7"Si tu ofrenda es de cereales, cocinada en cacerola, deberá estar hecha con la mejor harina y con aceite.
8Una vez que hayas preparado la ofrenda con estas cosas, deberás llevarla ante el Señor y entregarla al sacerdote, el cual la llevará hasta el altar.
9Allí el sacerdote tomará un poco de la ofrenda para quemarla sobre el altar como ofrenda quemada de recordación, de aroma agradable al Señor.
10Y la porción restante de la ofrenda, que es una porción muy sagrada entre las ofrendas que se queman en honor del Señor, será para Aarón y sus descendientes.
11"No le pongan ustedes levadura a ninguna de las ofrendas de cereales que presentan al Señor. Es más, ninguna clase de levadura ni de miel deberá ser quemada como ofrenda al Señor.
12Pueden presentar la levadura y la miel al Señor como ofrendas de primeros frutos, pero no ofrecerlas en el altar como aroma agradable.
13"A todas tus ofrendas de cereales debes ponerles sal, y no permitas que en tu ofrenda de cereales falte la sal de la alianza de tu Dios. En todas tus ofrendas debes ofrecer sal.
14"Si le presentas al Señor una ofrenda de cereales de tus primeros frutos, deberá ser de espigas maduras tostadas al fuego y de grano fresco machacado de tus primeras cosechas.
15Sobre la ofrenda deberás echar aceite e incienso, pues es ofrenda de cereales.
16Luego el sacerdote quemará un poco de grano machacado y de aceite, junto con todo el incienso, y será una ofrenda de recordación quemada en honor del Señor.
Proverbios 19
1Más vale ser pobre y honrado,
que necio y calumniador.
2No es bueno el afán sin reflexión;
las muchas prisas provocan errores.
3La necedad del hombre le hace perder el camino,
y luego el hombre le echa la culpa al Señor.
4La riqueza atrae multitud de amigos,
pero el pobre hasta sus amigos pierde.
5El testigo falso no quedará sin castigo;
el mentiroso no saldrá bien librado.
6Al que es dadivoso y desprendido,
todo el mundo lo busca y se hace su amigo.
7Si al pobre hasta sus hermanos lo desprecian,
con mayor razón sus amigos se alejarán de él.
8El que aprende y pone en práctica lo aprendido,
se estima a sí mismo y prospera.
9El testigo falso no quedará sin castigo;
al mentiroso le espera la muerte.
10No es propio del necio hacer derroche de lujos,
ni mucho menos del esclavo gobernar a grandes señores.
11La prudencia consiste en refrenar el enojo,
y la honra, en pasar por alto la ofensa.
12La ira del rey es como el rugido del león,
pero su buena voluntad es como rocío sobre la hierba.
13Un hijo necio hace sufrir a su padre.
Como gotera constante es la mujer pendenciera.
14De los padres se reciben casa y riquezas;
del Señor, la esposa inteligente.
15La pereza hace dormir profundamente,
y el perezoso habrá de pasar hambre.
16El que cumple el mandamiento protege su vida;
el que desprecia la enseñanza del Señor, muere.
17Un préstamo al pobre es un préstamo al Señor,
y el Señor mismo pagará la deuda.
18Corrige a tu hijo mientras aún pueda ser corregido,
pero no vayas a matarlo a causa del castigo.
19El que mucho se enoja, recibe su merecido;
librarlo del castigo es empeorar las cosas.
20Atiende al consejo y acepta la corrección;
así llegarás a ser sabio.
21El hombre hace muchos planes,
pero solo se realiza el propósito divino.
22Lo que se quiere del hombre es lealtad;
más vale ser pobre que tramposo.
23La reverencia al Señor conduce a la vida;
uno vive contento y sin sufrir ningún mal.
24El perezoso mete la mano en el plato,
pero no es capaz ni de llevársela a la boca.
25Del castigo al insolente, el imprudente aprende;
el sabio aprende con la sola corrección.
26Maltratar al padre y echar de la casa a la madre
son actos vergonzosos y reprobables en un hijo.
27Hijo mío, si dejas de atender a la reprensión
te apartarás de los buenos consejos.
28El testigo falso se burla de la justicia;
el malvado lanza maldad por la boca.
29Listas están las varas para los insolentes;
los buenos azotes para la espalda de los necios.
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