el dieciséis de marzo - San Mateo 16, Números 1-2 y Eclesiastés 3.1-15

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La señal de Jonás
(Mc 8.11-13; Lc 12.54-56)

San Mateo 16 1Los fariseos y los saduceos fueron a ver a Jesús y, para tenderle una trampa, le pidieron que hiciera alguna señal milagrosa que probara que él venía de parte de Dios.
2Pero Jesús les contestó: "Por la tarde dicen ustedes: 'Va a hacer buen tiempo, porque el cielo está rojo'; 3y por la mañana dicen: 'Hoy va a hacer mal tiempo, porque el cielo está rojo y nublado.' Pues si ustedes saben interpretar tan bien el aspecto del cielo, ¿cómo es que no saben interpretar las señales de estos tiempos? 4Esta gente malvada e infiel pide una señal milagrosa; pero no va a dársele más señal que la de Jonás."
Y los dejó, y se fue.

La levadura de los fariseos
(Mc 8.14-21)

5Cuando los discípulos pasaron al otro lado del lago, se olvidaron de llevar pan. 6Entonces Jesús les dijo:
--Miren, cuídense de la levadura de los fariseos y de los saduceos.
7Los discípulos comentaban unos con otros:
--¡No trajimos pan!
8Jesús se dio cuenta, y les dijo:
--¿Por qué dicen que no tienen pan? ¡Qué poca fe tienen ustedes! 9¿Todavía no entienden, ni se acuerdan de los cinco panes que repartí entre cinco mil hombres, y cuántas canastas recogieron? 10¿Ni se acuerdan tampoco de los siete panes que repartí entre cuatro mil, y cuántas canastas recogieron? 11¿Cómo no se dan cuenta ustedes de que yo no estaba hablando del pan? Cuídense de la levadura de los fariseos y de los saduceos.
12Entonces comprendieron que Jesús no les había dicho que se cuidaran de la levadura del pan, sino de la enseñanza de los fariseos y de los saduceos.

Pedro declara que Jesús es el Mesías
(Mc 8.27-30; Lc 9.18-21)

13Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos:
--¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
14Ellos contestaron:
--Algunos dicen que Juan el Bautista; otros dicen que Elías, y otros dicen que Jeremías o algún otro profeta.
15--Y ustedes, ¿quién dicen que soy? --les preguntó.
16Simón Pedro le respondió:
--Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente.
17Entonces Jesús le dijo:
--Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque esto no lo conociste por medios humanos, sino porque te lo reveló mi Padre que está en el cielo. 18Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla. 19Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que tú ates aquí en la tierra, también quedará atado en el cielo, y lo que tú desates aquí en la tierra, también quedará desatado en el cielo.
20Luego Jesús ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

Jesús anuncia su muerte
(Mc 8.31--9.1; Lc 9.22-27)

21A partir de entonces Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que él tendría que ir a Jerusalén, y que los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley lo harían sufrir mucho. Les dijo que lo iban a matar, pero que al tercer día resucitaría. 22Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo:
--¡Dios no lo quiera, Señor! ¡Esto no te puede pasar!
23Pero Jesús se volvió y le dijo a Pedro:
--¡Apártate de mí, Satanás, pues eres un tropiezo para mí! Tú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres.
24Luego Jesús dijo a sus discípulos:
--Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. 25Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía, la encontrará. 26¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? ¿O cuánto podrá pagar el hombre por su vida? 27Porque el Hijo del hombre va a venir con la gloria de su Padre y con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a lo que haya hecho. 28Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán hasta que vean al Hijo del hombre venir a reinar.


Censo de Israel en el Sinaí

Números 1 1El día primero del segundo mes del segundo año, cuando hacía poco más de un año que los israelitas habían salido de Egipto, el Señor se dirigió a Moisés en el desierto de Sinaí, en la tienda del encuentro con Dios, y le dijo:
2"Hagan un censo de todos los israelitas, por clanes y familias, para saber el nombre y número exacto de todos los hombres 3de veinte años para arriba, aptos para la guerra. Regístrenlos según el orden militar, con la ayuda de Aarón 4y de un jefe de familia por cada tribu. 5Estos son los nombres de los jefes que deberán ayudarles:
"Por la tribu de Rubén: Elisur, hijo de Sedeúr.
6"Por la de Simeón: Selumiel, hijo de Surisadai.
7"Por la de Judá: Nahasón, hijo de Aminadab.
8"Por la de Isacar: Natanael, hijo de Suar.
9"Por la de Zabulón: Eliab, hijo de Helón.
10"Por las tribus de los hijos de José: Elisamá, hijo de Amihud, por la de Efraín; y Gamaliel, hijo de Pedasur, por la de Manasés.
11"Por la tribu de Benjamín: Abidán, hijo de Guidoní.
12"Por la de Dan: Ahiézer, hijo de Amisadai.
13"Por la de Aser: Paguiel, hijo de Ocrán.
14"Por la de Gad: Eliasaf, hijo de Reuel.
15"Por la de Neftalí: Ahirá, hijo de Enán."
16Estos fueron los jefes de tribu escogidos de entre la comunidad israelita para representar a sus propios clanes. 17-18El día primero del segundo mes del año, Moisés y Aarón reunieron a estos hombres expresamente designados por Dios, lo mismo que a todo el pueblo, e hicieron el censo de todos los israelitas, anotando en orden de clanes y familias el nombre de cada uno de ellos y el número total de hombres de veinte años para arriba, 19tal como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Este censo se hizo en el desierto de Sinaí.
20-21Una vez hecho el censo por tribus, clanes y familias, y anotados ya el nombre de cada uno y el número total de hombres mayores de veinte años, el resultado fue el siguiente:
De la tribu de Rubén, el hijo mayor de Israel, se contaron cuarenta y seis mil quinientos hombres aptos para la guerra.
22-23De la tribu de Simeón se contaron cincuenta y nueve mil trescientos.
24-25De la tribu de Gad se contaron cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.
26-27De la tribu de Judá se contaron setenta y cuatro mil seiscientos.
28-29De la tribu de Isacar se contaron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.
30-31De la tribu de Zabulón se contaron cincuenta y siete mil cuatrocientos.
32-35De los descendientes de José se contaron cuarenta mil quinientos de la tribu de Efraín y treinta y dos mil doscientos de la tribu de Manasés.
36-37De la tribu de Benjamín se contaron treinta y cinco mil cuatrocientos.
38-39De la tribu de Dan se contaron sesenta y dos mil setecientos.
40-41De la tribu de Aser se contaron cuarenta y un mil quinientos.
42-43De la tribu de Neftalí se contaron cincuenta y tres mil cuatrocientos.
44Este fue el resultado del censo que hicieron Moisés, Aarón y los doce jefes israelitas que representaban a sus respectivas tribus y familias: 45los israelitas de veinte años para arriba, aptos para la guerra, 46fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta en total.

Nombramiento de los levitas

47Los levitas no fueron contados entre las tribus de sus antepasados, 48porque el Señor le había dicho a Moisés: 49"Cuando hagas el censo de los israelitas, no cuentes entre ellos a la tribu de Leví. 50A los levitas deberás ponerlos a cargo del servicio del santuario de la alianza, de todos sus utensilios y de todo lo que corresponde al santuario. Ellos se ocuparán de transportar el santuario y sus utensilios, y de todo lo relacionado con su servicio. También deberán acampar alrededor del santuario, 51y cuando haya que transportarlo, ellos serán quienes lo desarmen y quienes lo instalen de nuevo cuando tengan que acampar. Toda persona ajena que se acerque al santuario, será condenada a muerte. 52Los demás israelitas acamparán a la manera militar, cada uno en su propio campamento y bajo su propia bandera. 53Los levitas, por su parte, acamparán alrededor del santuario de la alianza, y cuidarán de él, para que el Señor no se enoje contra los israelitas."
54Los israelitas lo hicieron todo tal como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

Orden del campamento

Números 2 1El Señor se dirigió a Moisés y Aarón, y les dijo:
2"Los israelitas deberán acampar a cierta distancia alrededor de la tienda del encuentro, cada uno bajo su propia bandera y con los distintivos de su propia familia.
3"Al este acamparán los ejércitos que marchan bajo la bandera de Judá. El ejército de la tribu de Judá tiene como jefe a Nahasón, hijo de Aminadab, 4y según el censo se compone de setenta y cuatro mil seiscientos hombres. 5Junto a ellos acampará el ejército de la tribu de Isacar, que tiene como jefe a Natanael, hijo de Suar, 6y que según el censo se compone de cincuenta y cuatro mil cuatrocientos hombres. 7También acampará con ellos el ejército de la tribu de Zabulón, que tiene como jefe a Eliab, hijo de Helón, 8y que según el censo se compone de cincuenta y siete mil cuatrocientos hombres. 9De esta manera el campamento de Judá se compondrá de tres ejércitos, con un total de ciento ochenta y seis mil cuatrocientos hombres, que marcharán al frente de los israelitas.
10"Al sur acamparán los ejércitos que marchan bajo la bandera de Rubén. El ejército de la tribu de Rubén tiene como jefe a Elisur, hijo de Sedeúr, 11y según el censo se compone de cuarenta y seis mil quinientos hombres. 12Junto a ellos acampará el ejército de la tribu de Simeón, que tiene como jefe a Selumiel, hijo de Surisadai, 13y que según el censo se compone de cincuenta y nueve mil trescientos hombres. 14También acampará con ellos el ejército de la tribu de Gad, que tiene como jefe a Eliasaf, hijo de Reuel, 15y que según el censo se compone de cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta hombres. 16De esta manera el campamento de Rubén se compondrá de tres ejércitos, con un total de ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta hombres, que marcharán en segundo lugar.
17"Los levitas marcharán en seguida, entre los cuatro campamentos, llevando con ellos la tienda del encuentro. Los cuatro campamentos marcharán uno tras otro, en el orden en que hayan acampado y bajo su propia bandera.
18"Al oeste acamparán los ejércitos que marchan bajo la bandera de Efraín. El ejército de la tribu de Efraín tiene como jefe a Elisamá, hijo de Amihud, 19y según el censo se compone de cuarenta mil quinientos hombres. 20Junto a ellos acampará el ejército de la tribu de Manasés, que tiene como jefe a Gamaliel, hijo de Pedasur, 21y que según el censo se compone de treinta y dos mil doscientos hombres. 22También acampará con ellos el ejército de la tribu de Benjamín, que tiene como jefe a Abidán, hijo de Guidoní, 23y que según el censo se compone de treinta y cinco mil cuatrocientos hombres. 24De esta manera el campamento de Efraín se compondrá de tres ejércitos, con un total de ciento ocho mil cien hombres, que marcharán en tercer lugar.
25"Al norte acamparán los ejércitos que marchan bajo la bandera de Dan. El ejército de la tribu de Dan tiene como jefe a Ahiézer, hijo de Amisadai, 26y según el censo se compone de sesenta y dos mil setecientos hombres. 27Junto a ellos acampará el ejército de la tribu de Aser, que tiene como jefe a Paguiel, hijo de Ocrán, 28y que según el censo se compone de cuarenta y un mil quinientos hombres. 29También acampará con ellos el ejército de la tribu de Neftalí, que tiene como jefe a Ahirá, hijo de Enán, 30y que según el censo se compone de cincuenta y tres mil cuatrocientos hombres. 31De esta manera el campamento de Dan se compondrá de tres ejércitos, con un total de ciento cincuenta y siete mil seiscientos hombres, que cerrarán la marcha tras su bandera."
32El censo de las familias israelitas dio como resultado un ejército de seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres. 33Pero, tal como el Señor se lo había ordenado a Moisés, los levitas no fueron contados en el censo.
34Los israelitas lo hicieron todo tal como el Señor se lo había ordenado a Moisés: cada cual acampó bajo su propia bandera y marchó con su propio clan y su propia familia.


Todo tiene su tiempo

Eclesiastés 3 1En este mundo todo tiene su hora; hay un momento para todo cuanto ocurre:

2Un momento para nacer,
y un momento para morir.
Un momento para plantar,
y un momento para arrancar lo plantado.
3Un momento para matar,
y un momento para curar.
Un momento para destruir,
y un momento para construir.
4Un momento para llorar,
y un momento para reir.
Un momento para estar de luto,
y un momento para estar de fiesta.
5Un momento para esparcir piedras,
y un momento para recogerlas.
Un momento para abrazarse,
y un momento para separarse.
6Un momento para intentar,
y un momento para desistir.
Un momento para guardar,
y un momento para tirar.
7Un momento para rasgar,
y un momento para coser.
Un momento para callar,
y un momento para hablar.
8Un momento para el amor,
y un momento para el odio.
Un momento para la guerra,
y un momento para la paz.

9¿Qué provecho saca el hombre de tanto trabajar? 10Me doy cuenta de la carga que Dios ha puesto sobre los hombres para humillarlos con ella. 11Él, en el momento preciso, todo lo hizo hermoso; puso además en la mente humana la idea de lo infinito, aun cuando el hombre no alcanza a comprender en toda su amplitud lo que Dios ha hecho y lo que hará.
12Yo sé que lo mejor que puede hacer el hombre es divertirse y disfrutar de la vida, 13pues si comemos y bebemos y contemplamos los beneficios de nuestro trabajo, es porque Dios nos lo ha concedido. 14Y también sé que todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre. No hay nada que añadirle ni nada que quitarle; Dios lo ha hecho así, para que ante él se guarde reverencia. 15Nada existe que no haya existido antes, y nada existirá que no exista ya. Dios hace que el pasado se repita.

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